Amigastres

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jueves, 19 de enero de 2012

Vela loka

Esta vela que encendí hoy
¡Qué vela tan divertida!
 
Con su forma de tronco, tiene años que ya van anillando su cintura. Pues hoy, me decidí encenderla para darle calor a la Buda, para darme calor a mi cura.
Toda la mañana lleva, con su llama amarilla, que ahora alza orgullosa, tersa, alta y rígida. Lo más que puede llegar, siempre con su vista hacia arriba. Lo más que puede llegar es lo más que arriesga y tira. Consciente de la altura ahí permanece erguida.
Y por momentos me susurra y hasta petardea. Esta vela, es alegre, testaruda y engreída. Petardea como cohetes, mientras quema lo que le duele y chorrea lo que le sobra.
Esta vela conoce su fin y es eterno su momento. Y divierte mientras me llama para que cuide sus huecos, aquellos por los que rezuma su sabia.
¡Y son incontrolables! Mientras tapo uno, ella solita abre otro, en otro lado, sin avisar, directamente: chorrea.
Esta vela sabe lo que le sobra y sin esfuerzo suelta, libera, mientras dure su existencia, la eternidad de su rato. Y mientras, me hace levantar para atender su cuerpo y me ayuda a pensar. Por más que tape, el cuerpo suelta encontrando sus huecos, y así ayuda, a alzar el alma cálida, con alta llama y a tocar el cuerpo con atentos ojos, a escuchar su “coheteo” con risa espontánea y a mirarla.
Traviesa vela que encendí hoy.
Cuánto me enseñas, divertida.
Mírate, rodeada de todo lo que te sobra y parece que aprovechas hasta el último momento de tu fuego.
Te miro y me acompañas, vela loka.
(y ahora, tras un rato, eres más fuerte,
quitándote lo que te sobra
tiñéndolo de diferentes colores).

domingo, 18 de diciembre de 2011

Hoy un café conmigo (16/XII/11)

Estando conmigo, sola, llamando a la paciencia a la intuición. Sola, cuántas veces me he encontrado, pero ahora no puedo dar solar a sola, con una sola erre.

La misma erre que la de transigir, que la de intransigir, qu ela de incertidumbre, que la de impaciente. Ay!, que impaciente no lleva erre, pues impacientar sí. Así "impacientar", palabra que muy bien puede definir mo estar ahora (más erre).

Escribiendo en El Rincón de Madrid, con erre.
Estar impacientadno, impacientemente impacientada. Y bueno, ¿de qué me sirve? Si en este pequeño rincón madrileño, encuentro la intransgencia para conmigo y la transigencia para con otrxs.

Así me paso, así me pasa, lo que me cuesta quedarme en la trans...sin darme cuenta que está en mi vida, justo ahora en este momento, continuo trans, atransvesando, diferentes maneras de vivir, las mías, transitándome, transintiendo que lo mío por sí mismo
VALE.

martes, 25 de octubre de 2011

Desde un mes

¿Qué hago aquí? Con los pies pisando el centro de Madrid y mi cabeza volando tres mil pies sobre la tierra. Para qué bajar del frío serrano que me está dando la paz.

Y lo hago todo por todxs, una casa para una amiga, un rato para dos niñas, dormir para..., vivir para...

Pienso todo el rato en lxs demás, en la gente y contínuamente me dicen que no les llega.

Mis fuerzas y energías puestas en otrxs, dónde quedo yo, mis quereres y deseos.
Cómo transmitir más que con el hacer. No sé como hacerlo.
Y mi cabeza gira, revoloteando al tiempo, de este tiempo que no para y no descansa; hasta dejarme sin aire.
Estás más triste, más alejada, más distante, me dicen, pero yo no lo siento así.
Sola , tomando un té negro con canela, oscuro y dulce, pasando el tiempo, sin pasar de pensar. Y no les llega, y quizá no llego a tanta gente. Ahora me pregunto, qué pasaría, si de verdad me paro, si de verdad dejo de pensar, esforzarme, preocuparme, sentir y hacer por lxs demás.

A un mes de mi llegada, siento el frío que de nuevo me abriga y encoje mi cuerpo. Otra vez nubes y soles que hay que solventar, saltaeando la búsqueda de rincones que den calor. Sola y buscando calor, a un mes de mi llegada. Y a mi lado, en otra mesa, escucho el acento del Río de la Plata, de camperas y remeras, de Buenos Aires.

Más me acercan al país que anhelo, a la cuidad que me espera. Eso espero, que me espere.
A esa parte del río platense, a la rambla que acaricia mi mirada, todas las noches, desde el mes que hace.
Desde el mes que el vuelo me separó de esa tierra.
25 día y un mes, añorando la vuelta, deseando el abrazo del reencuentro, de los pasos rodados, de comienzo de una vida.
De la apuesta de las almas encontradas.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Último destino uruguayo:

Punta del Diablo.
Donde las olas son más grises y más enérgicas. Donde los mejillones se ocultan bajo la blanca espuma, y allá juntitos, negros y blanca, fusionan mil tonos de colores morados. Si se sabe mirar.

Allá, donde el Diablo sopla a los oídos de quien quiere escuhar. Allá, en otro lugar del mundo, el Diablo te presta su traje añorado de fresco salitre.




En otra parte del mundo, en el mismo infierno, puedes encontrar tu lugar y una casa de colores.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Descubriendo sonidos:

Percusiones con instumentos sacados de la vida cotidiana y metabolizados electrònicamente. Los pulsos de las maderas pasean por cables interminables, hasta llegar a oidos sorpresivos.

Otro descubrimiento más, en Uruguay: Nico Arnicho.

lunes, 15 de agosto de 2011

domingo, 7 de agosto de 2011

Viaje a Colonia


Un viaje, chiquito, alegre, por fín con sol y muy divertido.

Es bonito, encontrar por el mundo a personas que te hacen reir sin parar y acompañarte bajo las mantas, refugiandonos del frío. Es lindo, pasear como escolares con las bicicletas, por una rambla nueva.

Es chulo, poder pasar en cuestión de minutos, con un lento caminar, de una plaza de toros derruida por el afortunado deshuso, a un laberinto de antiguedades, por una calle de suspiros, pintando perfiles del aterdecer, coloreando cafés en una parada parisién, japonoseando cocina bajo manteles de lunares "en mi honor flamenco", cantando karaoke disonante, bailando loca loca loca, intimando la noche...

...despertar con el viento alto del faro...

hasta montar a caballo, mi primera vez, que siempre hay una.

Descubriendo imágenes de colores, de mujeres que artistean por la vida, ya sea con sus sorderas, sus comidas, sus historias amantes, sus esquivos de ramajes, su mirar a la rambla...

Gracias.

Desde las alcantarillas de Madrid sale un fuerte olor a soledad. Esto es sumado al aire espeso que se presenta tímidamente si el día viene nublado y con cierto toque abochornado. Si un viernes tarde te indunda la envolvente manta de la tristeza seca, no olvides la luz del alba, porque seguro que mañana vuelve a amanecer... salga el sol por donde quiera.